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La fundación de Antigua Prime

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default La fundación de Antigua Prime

Mensaje  Antiguan el Sáb Ago 18 2007, 11:21

bueno, esta istoria ya es un poco mas larga, y aun no la e terminado o.o'
Es futurista, y esta ambientada en warhammer 40000 para quien conozca warhammer. Bueno, pues esta es la istoria de mi mismo pero en el futuro


Desde pequeño ya quería ser un marine espacial. Ese fue mi único sueño. Siempre era el número uno en el campo de tiro, aunque odiaba los rifles láser, era el mejor tirador de mi aldea. Al querer ser marine espacial, no le hacía caso alguno a las enseñanzas del colegio sólo a los idiomas. De este modo en el futuro también me serviría mucho porque podría comunicarme con los Orkos o Eldar y a la vez saber lo que decían en la batalla y actuar consecuentemente. El día en que el capellán cassius llegó a nuestra aldea fue al mismo tiempo uno de los mejores días y de los peores de mi vida…


-¡El capellán cassius! Exclamó un aldeano
-¡rápido panda de vagos! La batalla se acerca. Capitán, utiliza todos los edificios que puedas. Teniente…
-¿Pero señor cassius, qué demonios está pasando?- exclamó mi padre corriendo apresuradamente hacia el
-! ! Tu mismo los has dicho, Demonios! ¡Vienen a atacar esta aldea. ¡Señores!-gritando hacia toda la población en mitad de todo el barullo que hacían las servoarmaduras al correr- El caos ha tenido la magnífica idea de probar a los demonios de Nurgle contra esta miserable aldea tan remota y lejos del Imperio. Se me ha comunicado que defienda este ataque hasta que lleguen los bombardeos imperiales.
-Pero… ¿Cuanto tardaran los refuerzos en llegar?-dijo preocupado el jefe de la aldea.
-No tengo ni la más mínima idea pero me da exactamente igual. No caeremos ante el caos! Necesito mas gente…
!A ver, tú!
-Quien, yo?-me quedé petrificado
-Si tu, ¿Cómo t llamas?- dijo con un aire arrogante
-Antiguan Lemir Nosa, ¡Señor!
-Excelente, ten joven y con tanta disciplina. Esto no pasa muy a menudo. Toma, dispara a ese casco roto.
-¡Señor, si señor!- me dio una pistola bólter. Era mi primera arma de verdad, ¡estaba emocionado!

El casco estalló en mil pedazos pues la munición bólter era muy diferente a la munición láser. La munición bólter estaba hecha de titanio reforzado con acero y con la punta de diamante. Una bala de estas penetraba la armadura del enemigo y se alojaría dentro de su cuerpo. Una vez allí se producía una pequeña explosión que mataría al enemigo. Lo malo era que había muchas armaduras capaces de impedir la penetración de la munición bólter.

-Excelente Antiguan, Cabo, llévese a este soldado y enséñele todo lo necesario para sobrevivir a la batalla.

Cassius estuvo un rato haciendo prácticas con los aldeanos. Muchos de ellos no podían ni levantar la pistola. Esto le hacía enfadar a Cassius.

Cuando llegó la noche, la aldea estaba preparada para el ataque: todos los caminos estaban llenos de barricadas para protegerse, el campo lo llenaron de minas, en la iglesia se apostaron varios francotiradores y en la mayoría de las casas había algún lanzamisiles. Cassius estuvo un buen rato hablándome e instruyéndome. Me preguntó si quería formar parte de los marines. Ese fue mi primer momento feliz desde que supe que nos iban a atacar. Yo, por supuesto, le dije que sí. Se puso muy contento de mi respuesta. Entonces me dio un regalo. ¡Me dio su combiarma! Era increíble, solo existían muy pocas en todo el universo y yo tenia una…






En ese momento el cielo oscuro se volvió rojo y al poco tiempo empezó a llover… SANGRE!!!
Toda la aldea empezó a correr hacia la casa más cercana, la gente gritaba desesperadamente excepto los marines. Yo estaba realmente impresionado y me hubiese echado a correr si no hubiese oído una voz en mi cabeza que decía:
-Tranquilos, tranquilos, esto es solo la primera parte de su llegada…
Instintivamente respondía a esa voz, luego me volví y me di cuenta que Cassius me estaba mirando… Tenía poderes disformes y no lo sabia!! Por eso había oído lo que decía Cassius (pues él también tenia poderes disformes, tenia los mismos poderes que yo). Cuando era pequeño leí sobre los poderes disformes: Era un tipo de telepatía mental con el que se podía comunicar mentalmente con otros o entrar en la disformidad (era un mundo paralelo del que se podía extraer energía para ejecutar hechizos) para provocar una alteración enérgica que podía ser canalizada contra algo o alguien. También se podía viajar por la disformidad. Para esto se necesitaba una determinada pieza u artefacto especial (normalmente alienígena) o un psíquico. El psíquico hacía entrar en la nave en la disformidad, de esta manera viajaban más rápido debido a los flujos disformes. Los viajes eran casi siempre instantáneos.


Gracias a Cassius me tranquilicé. Empezaron a caer masas de color marrón del cielo. Eran los Nurgle!!
Todas las personas estaban dentro de las casas pero los marines seguían en pie, la armadura estaba cubierta de sangre al igual que mi cara.

-¡Disparad únicamente a la cabeza! Si no lo hacéis tendrán la oportunidad de regenerarse y en ese caso os matarán.

Los Nurgle se agruparon y empezaron a correr todos a la vez. Así nos era más difícil acertar en blanco. La primera ráfaga de disparos fue un completo desastre, ya que solo abatimos a 3 Nurgles. Ellos seguían corriendo. Primero disparaban las armas láser (que no hacían más que iluminar el campo de batalla) seguido por los disparos bólter (esta vez abatimos a 25) y por último los lanzamisiles creaban cráteres entre las filas de Nurgles y los francotiradores procuraban no malgastar munición. Ellos disparaban a los Nurgle mas cercanos. Pero todo fue inútil. Al final pasó justo lo que temíamos…



Los Nurgle finalmente cargaron contra nuestras filas. Eran dos veces más grandes que nosotros y tres veces más fuertes. Los primeros perjudicados fueron los aldeanos (esto incluía a mi padre) la carga fue brutal. Arrollaron a las primeras filas reduciendo a polvo las barricadas. Los chillidos eran espeluznantes, hasta los eldar se atemorizarían. De un tirón un demonio arrancó la pierna del jefe d la aldea. Un chorro de sangre salpicó ligeramente al Nurgle mientras que dejó un charco de sangre impresionante (que incluso vomité del asco que daba el cadáver mutilado. Mientras vomitaba, se me acercó un Nurgle por la espalda sin darme cuenta. De repente se cabeza reventó porque un rayo blanco le había alcanzado. Ese rayo provenía de Cassius. Me limité a disparar a diestro y siniestro mientras caminaba lentamente hacia Cassius. De esta manera nos protegeríamos mutuamente (o mejor dicho, él me protegería a mi) Caminando, un Nurgle se me echó encima pero fui lo bastante rápido para esquivarle. Se cayó al suelo, momento que aproveché para matarlo de un solo tiro en la nuca.
Los Nurgle nos sobrepasaban en número pero conseguimos refugiarnos en el templo. Cassius y yo permanecimos en el centro mientras que seis marines equipados con armas de energía estaban en la puerta. Había un lanzamisiles en una de las ventanas y un cañón láser en la otra ventana. Mi padre se encontraba en la azotea junto a un francotirador avisándonos de lo que estaba pasando fuera.

-¡Jefe Nurgle en la puerta!- dijo exasperado mi padre
-¡Preparad las armas de energía!- vociferó Cassius nervioso

En ese momento una mano deforme atravesó la puerta de madera con un gran crujido en el momento que golpeó la gran puerta de la iglesia. Mientras los capellanes dirigían sus oraciones hacia el dios-emperador, a la vez que se preparaban para la batalla, los Nurgle intentaban desesperadamente entrar en la iglesia para acabar de una vez con los supervivientes de la aldea. Pero había algo diferente… Algo que no acababa de cuadrar del todo… ¡El jefe Nurgle no estaba allí! (en ese momento se oía un gran estruendo en el piso superior)


-¡Está aquí! ¡Está aquí! ¡El jefe Nurgle!-esas fueron las ultimas palabras de los marines que estaban en el piso superior… El jefe tiró a uno de ellos hacia el resto de los demonios (acabo siendo devorado por los mismos)

-¡Ayuda!... – fue el grito mas horroroso que oí y que jamás oiría… era la voz de mi padre…
Lo peor de todo fue el terrible silencio que precedió al grito… me sentí hundido en la más absoluta miseria, había perdido mi hogar, mi padre acababa de morir a manos de un horrible bicho, ya no tenía amigos… no tenia nada y encima de todo esto fue que no pude hacer nada al respecto porque tenía que estar atento a la puerta y asegurarme de que ningún demonio entrase en la iglesia.
Al cabo de unos segundos, me enfurecí. Note algo muy extraño en mi cabeza, pero no le di la mas mínima importancia. Con el único pensamiento de matar al Nurgle que había matado a mi padre…
Subí las escaleras cuando vi que el Nurgle se estaba comiendo los restos de mi padre!! Eso ya fue el colmo, ahora encima ya no podía dar un entierro como es debido a mi propio padre. Salí corriendo directamente hacia el Nurgle mientras disparaba mi combiarma como un poseso. Los disparos tuvieron que hacer enfadar mucho al Nurgle ya que fue directamente hacia mi con la boca abierta dispuesto a comerme a mi también. Parecía que nos íbamos a chocar cuando disparé el lanzallamas quemándole así toda la cara y uno de sus brazos. Mientras el Nurgle se retorcía de dolor, salté encima de él y empecé a pegarle con todo lo que tenía, la culata del arma, patadas, puñetazos, mordiscos… (Si un marine, en combate de cuerpo a cuerpo a penas podía hacer nada a un Nurgle, imaginaos lo que llegué a hacer yo, un humano normal y corriente…) El Nurgle, enfadado por lo que le acababa de hacer, me cogió con su brazo, me golpeó repetidamente contra el suelo. Me rompió todos los huesos del brazo izquierdo, a cada golpe se oía un fuerte crujido (eran mis huesos partiéndose) seguidos por un fuerte chillido de dolor. Después de hacerme sufrir durante otros minutos, unos minutos que me parecieron toda una vida, se puso encima de mi, y poco a poco empezó a estirar de mi brazo derecho…
El capellán Cassius, al oír mis penetrantes chillidos, subió corriendo porque ya no aguantaba más. Se acercó en un intento desesperado para salvarme, pero, de un manotazo, lo tiró por las escaleras rodando abajo y al final tuvo que quedarse abajo para ayudar a sus compañeros a que no lograran meterse dentro de la iglesia.

El Nurgle siguió con la tortura como si nada hubiese pasado. Me volvía a agarrar del brazo, y me lo estiraba haciéndome sufrir hasta la muerte. El extraño dolor de cabeza aumentaba cada segundo, hasta que note como si hubiese una gran bola de energía delante de mi, No lo vi solo lo sentí, en ese momento, pensé en mover esa bola hacia el Nurgle y así pasó. Noté como la esfera de energía se desplazaba hacia el Nurgle y deseé con todas mis fuerzas que estallara para así matarlo.
Lo siguiente que sentí fueron los gritos de Cassius y sus palmadas en la cara intentando despertarme de mi “trance” Se quedó mirándome estupefacto ya que se dio cuenta que no me enteré de lo que había hecho. Pues había usado poderes disformes sin quererlo…

El lo notó enseguida, ya que era un capellán muy experimentado y se daba cuenta enseguida de las corrientes disformes: cuando se alteraban, desaparecían, aparecían…
En se dio cuenta de mi enorme potencial como psíquico.
De repente un enorme golpe en la puerta la hecho abajo, y un millar de Nurgle intentaron entrar a la vez por la puerta, al ver que no podían, intentaron entrar desde todos los lados de la iglesia (pues estábamos rodeados). Entraron finalmente a tropel. Las espadas de energía describían continuamente arcos, haciendo caer a innumerables enemigos, pero no sirvió de nada. Cassius tuvo que dejarme en el suelo para intentar acabar con las bestias que entraban sin ningún esfuerzo en la iglesia. Mientras acababan con los últimos de nosotros, despedían gritos horripilantes. Los Nurgle parecían disfrutar con ello.
Los gritos llenaron mi cabeza, lo que me recordó a mi padre… estaba tumbado en el suelo sin poder ni moverme, mientras observaba como mis compañeros morían irremediablemente. No podía ver a Cassius, había demasiado demonio por medio. Cuando se me echaron encima, al notar tan solo el mas leve contacto de su áspera piel marrón, volví a sentir aquella energía extraña acompañado por un fuerte dolor de cabeza. En ese momento solté el grito más alto y fuerte que pude en aquel momento. Ya no podía mas, el dolor era ya insoportable… y en ese momento, hubo un increíble silencio… los Nurgle se inmovilizaron, todos con la boca abierta y Cassius se quedó petrificado al ver lo que acababa de conseguir…

Ese instante fue en el cual una nave imperial logró teleportarnos a una nave imperial. Pocos segundos después, no quedaba más que polvo estelar de aquel planeta al cual antaño le llamaba hogar…












Cuando me desperté estaba en un lugar desconocido para mi. Era una habitación bastante amplia, era la más grande que había visto hasta el momento. Estaba tumbado en una cama de colchón mullido, a cada lado había una mesilla de madera. Tenía un aspecto rústico (comparado con el resto de la habitación). El techo estaba totalmente repleto de maquinaria de todo tipo: brazos mecánicos, unos con pinzas, otros con jeringuillas, cuchillas láser y toda clase de instrumentos médicos…
Al principio tan solo podía mover los ojos y ver con ellos. No sentía nada mas, podía pensar pero no podía mover ni un músculo. Era una sensación horrible… me sentía impotente.
Pasaron las horas muy lentamente (a mi me parecieron días), no hacía mas que pensar en lo ocurrido en el pueblo… Las muertes, las casas ardiendo, los gritos de mis compañeros, los chillidos de los Nurgle, el sonido de los disparos…
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